Alfredo Fressia- Uruguay

Alfredo Fressia was born in Montevideo, Uruguay, in 1948. He is a poet and translator. He taught French letters for 44 years. Professor of Literature, was dismissed from teaching by the Uruguayan dictatorship. He then settled in São Paulo, Brazil, where he has been living since 1976. He has worked in literary criticism in Uruguay, Brazil and Mexico. His poetic work has been translated into Portuguese, English, French, Romanian, Italian, Greek and Turkish. His first poetry collection was published in 1973 and most recently in 2013, when he completed forty years of poetry. It received several distinctions and was jury of the international Prize Pablo Neruda next to Ernesto Cardenal. He has been editor of the Mexican magazine of the poetry La Otra in its printed version. He taught at Marshal University, WV, Ohio State University of Columbus, Foundation for Mexican Letters, among other institutions. He has presented his work in Uruguay, Brazil, Argentina, Chile, Colombia, Nicaragua, Dominican Republic, Mexico, USA, France and Turkey. His most recent poems are “Poeta en el Edén” (Montevideo / Mexico, 2012, now reissued in Argentina), “Cuarenta años de poesía” (Montevideo, 2013), bilingual edition “Clandestin” (Harmattan, Paris, 2013) and “Susurro Sur” (Valparaíso, Mexico) , 2016).

Alfredo Fressia nació en Montevideo, Uruguay, en 1948. Es poeta y traductor. Enseñó letras francesas durante 44 años. Profesor de Literatura, fue destituido de la enseñanza por la dictadura uruguaya. Se instala entonces en São Paulo, Brasil, donde reside desde 1976. Ha ejercido la crítica literaria en medios de Uruguay, Brasil y México. Su obra poética ha sido traducida al portugués, inglés, francés, rumano, italiano, griego y turco. Su primer poemario fue publicado en 1973 y los más recientes en 2013, cuando completó cuarenta años de poesía. Recibió varias distinciones y fue jurado del Premio internacional Pablo Neruda junto a Ernesto Cardenal. Ha sido editor de la revista mexicana de poesía La Otra en su versión impresa. Dictó clases en Marshal University, WV, Ohio State University de Columbus, Fundación para las Letras Mexicanas, entre otras instituciones. Ha presentado su obra en Uruguay, Brasil, Chile, Colombia, Nicaragua, República Dominicana, México, EEUU, Francia y Turquía. Sus poemarios más recientes son Poeta en el Edén (Montevideo/México, 2012, ahora reeditado en Argentina), Cuarenta años de poesía (Montevideo, 2013) , la edición bilingüe Clandestin (Harmattan, París, 2013) Y Susurro Sur (Valparaíso, México, 2016). La presente edición de Poeta en el Edén constituye su segunda publicación en Buenos Aires.

Obras
Un esqueleto azul y otra agonía. Ediciones de la Banda Oriental. Montevideo. 1973. Primer Premio Nacional del Ministerio de Educación y Cultura.
Clave final. Ediciones del Mirador. Montevideo. 1982.
Noticias extranjeras. Ediciones del Mirador. Montevideo. 1984.
Destino: Rua Aurora. Original portugués: Edição do Autor. São Paulo. Primeira e segunda edições. 1986. Versión en español: Mafia Rosa. Ciudad de México. 2012. Nueva versión en portugués: Lumme Editor. São Paulo. 2012.
Cuarenta poemas. Ediciones de UNO. Montevideo. 1989.
Frontera móvil. Aymara. Colección Arequita. Montevideo. 1997. Premio del Ministerio de Educación y Cultura .
El futuro/O futuro. Edición bilingüe. Versión portuguesa a cargo de Hermínio Chaves Fernandes. Edições Tema. Lisboa (Portugal). 1998. Plaquette com desenhos de Francisco dos Santos. Lumme Editor. São Paulo. 2012.
Amores impares. Collage de poesía creado sobre textos de nueve poetas uruguayos. Aymara. Colección Cuestiones. Montevideo. 1998.
Veloz eternidad. Vintén Editor. Montevideo. 1999. Premio del Ministerio de Educación y Cultura.
Eclipse. Cierta poesía 1973-2003. Civiles iletrados. Montevideo-Maldonado. 2003. Alforja Conaculta-Fonca, Colección Azor, México D.F., 2006. Melón Editora. Buenos Aires. 2013.
Ciudad de papel. Crónicas en movimiento. Trilce. Montevideo. 2009.
Senryu o El árbol de las sílabas. Linardi y Risso. Col. La hoja que piensa. Montevideo, 2008. Premio Bartolomé Hidalgo 2008.
Canto desalojado. Antología bilíngüe, organizada e traduzida ao portugués por Fabio Aristimunho Vargas, prefaciada por Dirceu Villa e epilogada por Rodrigo Petronio. Lumme Editor. São Paulo, 2010.
El memorial de hombres que me amaron. Mafia Rosa. Ciudad de México. 2012.
Poeta en el Edén. Prefacio de Hernán Bravo Varela. La Cabra Ediciones. Colección del Mirador. Ciudad de México. 2012. Civiles iletrados. Montevideo. 2012.
Homo Poemas. Trópico Sur. Punta del Este. 2012.
Cuarenta años de Poesía. Ediciones Lo Que Vendrá. Montevideo. 2013.
Clandestin. L’Harmattan. París. 2013.
Susurro Sur. Valparaíso México. Ciudad de México. 2016.

EL MIEDO, PADRE

Padre, yo me espanto
de estar preso en mi cuerpo, el condenado
umbral, perfecto, este retorno, padre,
eternamente en viaje y muerto, por las cuatro
estaciones y la suerte
echada de los hombres, los hijos
obedientes de la especie, padre,
los muertos venideros. ¿Quién es
este huésped en mi cuerpo? Estos años,
¿de quién son prisioneros en las venas?
¿Qué hago, padre, con mi espanto
a cuestas, y mis días
en los días implacables de los hombres?

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LOS PERSAS

Según Herodoto, la armada de Jerjes
ya había dejado Sardes camino a Salamina,
cuando el sol empezó a abandonar su lugar en el cielo
y a desaparecer. El día, sereno y sin la sombra de una nube,
se fue transformando en noche. El sol
tomaba el color del zafiro y, al mirarse entre sí,
los hombres se veían pálidos como muertos.
Todas las cosas parecían bañarse en un vapor oscuro.
El estupor y el espanto se apoderaron del corazón
de aquellos hombres jóvenes. Jerjes veía el prodigio,
lo siguió con atención y preguntó a sus magos
lo que significaba. El cielo, le respondieron,
anunciaba a los griegos la destrucción de sus ciudades
pues el sol, decían, es el astro profético de los griegos,
y la luna el de los persas. Jerjes, suspendido,
se encantó con la respuesta, alivió a sus hombres
con palabras confiantes y ¾no callará nunca
Herodoto¾ ordenó que retomasen la ruta.

Al morir lo comprendieron: morimos
de un eclipse, eternos como el zafiro,
y seguiremos el retorno de las lunas
mientras un Coreuta recite nuestros nombres.
Fue sólo para eso que vivimos.

Jerjes murió en palacio, asesinado por un traidor.

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ALFREDO Y YO

Duerme bajo el firmamento
la paciente flora del invierno.
Yo también duermo en mi cuarto de pobre.
Del lado ciego de la almohada
otro Alfredo tirita, es un ala
o una sombra que prendí al alfiler
entre las hojas de herbario, un insomne
aprisionado en las nervaduras,
mi fantasma transparente.
¿Qué haré contigo, Alfredo?
Afuera pasará un dromedario
por el ojo de la aguja, un milagro,
la larga letanía de tus santos
para escapar del laberinto,
tocar el infinito herido por la flecha
en la constelación de Sagitario
y siempre la tortuga en tu poema
ganaba la carrera.
Sobrevivo a cada noche
como un potro celeste
nutrido con alfalfa y con estrellas
mientras tú, Alfredo, hueles a hierbas viejas
en el cajón atiborrado de secretos.
Yo te olvido al despertar, sigo mi busca
obstinada en el pajar del mundo
y te reencuentro en la almohada
pinchado al otro lado de mi sueño.

DIARIO DE CAZA

Duró toda una noche. Navegamos
más allá de las columnas, lejos los bosques
donde ríe una diosa y las estrellas
sin memoria apuntaban al lunario. Yo les robo los pétalos
a las plantas carnívoras del jardín de las delicias.
Acecho sobre la escotilla, enhebro collares vegetales
para los tripulantes de efímeras gargantas. Mis dedos ágiles
siguen la línea sinuosa en el elzevir:
Estos son los ríos de Babilonia, se suben
en busca del olvido y vuelven siempre
soberbios como un planeta. A veces me detengo
en los jardines suspendidos del imperio, y ejercito
la muerte en mis últimos torneos de cetrería.
El Centauro me afiló los dientes y las uñas, tengo
la avidez de trece lunas llenas, y del viaje sólo recuerdo
unas cartas de navegación hundidas, una cacería
de altura y el canto de los marineros.

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LA TABLA DE MENDELEIEV

Dimitri Ivánovich Mendeleiev
(Tobolsk, Siberia, 1834-San Petersburgo, 1907)

Dimitri Ivánovich, amigo puntual: te lo confieso,
últimamente ando desencontrado, se me confunden
las lunaciones, supe que me hacía trampas
el solitario, toco y no me cierra
la escala periódica entre los dedos.
De noche no duermo, y recorro en la tabla
los metales más raros y pesados,
aquel del cansancio milenario que previste sin saber nombrar,
mineral, salado, el de la estatua.
Fui presionando con las yemas de los dedos, encontré amantes
escondidos atrás de los jacintos, era entre el umbral y el cielo,
y vi los genios que bajaban por los cipreses para tocar a los muchachos.
También contemplé el vientre atómico
de las cruces y las flechas, abierto bajo la luna llena:
se maldecían de tanto que se amaban.
Entonces fui un amante metafísico (era el cansancio)
y absorbía los Valores con los labios secos.
Me disfracé de pastora en el Segundo Imperio y consultaba las tablas
historiadas con grabados de Doré. Mi perfil era griego
y abrigaba sonetos con la lana del rebaño
que le robé a Virgilio. Tenía el plectro
engarzado con metales preciosos,
y otros que no eran preciosos, Dimitri,
lo confieso, pero eran mi tabla de salvación.
Después vino el otoño, y los metales volátiles,
los del vino que mareaba el sueño de los dioses,
me desviaron las manos hacia el sur,
¡Islas Marquesas!, gritaba el equipaje,
a rehacer la escala inevitable.
Hablé aliviado con el Inca en Cuzco,
le pedí consejos de coquetería en el futuro
próximo y lejano y el futuro futuro
de tu Tobolsk inversa, y me descubrí en la playa
en brazos de un Marqués rubio y ciego
e impotente y sabio.
Dimitri, hice tabla rasa del orden de los elementos
y giro entre trece signos nuevos para mi horóscopo
de estrella sin galaxia. Se me saltean peldaños
en la escala, y oigo la risa de Jacob
por las fisuras del universo.

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